miércoles 8 de abril de 2020

UNA HISTORIA EN DOS RUEDAS

Juan Dual es español, tiene 31 años y es enfermero. A causa del cáncer, perdió parte del aparato digestivo. Para concientizar sobre la prevención de la enfermedad decidió recorrer las rutas de América Latina en bicicleta.

Dual comenzó su travesía el 15 de noviembre pasado en Nicaragua, continuó por Panamá, Colombia, Ecuador y Perú. Ahora está en Bolivia y prevé concluir su periplo a fin de año en Ushuaia.

Nació en Valencia, tiene un extenso historial familiar con esta enfermedad: su abuelo y sus tíos fallecieron por un cáncer de colon y su padre también está enfermo.

Cuando tenía 13 años, le detectaron una mutación en el gen Adenomatous Polyposis Coli (APG), lo que significa que tenía un 99,8 % de posibilidades de tener el mismo padecimiento de su familia, según relató en su paso por Bolivia. A causa de su enfermedad, el joven perdió el colon y el recto a sus 19 años y a sus 27 le quitaron el estómago y la vesícula.

Aunque Dual no cuenta con partes del aparato digestivo, expresa que no fue lo más complicado de su enfermedad. «La digestión se realiza en el intestino delgado y no hay graves problemas. Sólo evito la comida grasosa, no como en la calle e ingiero alimentos en poca cantidad», explicó.

Pese a que el español aprendió a acostumbrarse a su situación, atravesó por etapas duras durante su enfermedad. «Uno de los momentos más complicados que viví fue tras la última cirugía en el 2012, ya que en unos 2 o 3 meses pasé de 106 a 57 kilogramos». En dos de sus cirugías, la del colon y el estómago, estuvo cerca de morir.

Juan Dual no permitió que el cáncer lo tenga postrado en cama y ahora se define a sí mismo como una persona activa y con ganas de vivir, una pasión que demuestra mediante el ciclismo. «Comencé a realizar carreras por montaña y me sentía bien porque la gente se sentía motivada por lo que hacía en mis condiciones. De ahí surgió la iniciativa de emprender este viaje».

En un balance positivo de su viaje, el aventurero destacó las historias de vida que conoció, los paisajes vistos, las culturas y la experiencia del crecimiento espiritual que tuvo.

El enfermero valenciano costea la travesía con sus ahorros y la ayuda de sus amigos, pero además busca patrocinadores que lo ayuden a continuar con la campaña que inició y recolectar fondos para la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

«Hay que abrazar las partes complicadas de la vida, hacerlas nuestras y disfrutarlas aunque sea duro. Todos podemos pasar por etapas difíciles en nuestra vida, pero si no podemos ver la luz en esos momentos de oscuridad, no seremos capaces de apreciar lo que realmente brilla», concluyó.

 

Fuente: Télam