viernes 17 de septiembre de 2021

Stonewall, la noche en que la comunidad homosexual se rebeló

Poco mas de medio siglo atrás en Nueva York, cuando seis policías hicieron una redada en un bar de ambiente gay regentado por la mafia durante una calurosa noche de verano, nadie sospechaba que la chispa que sus acciones encenderían iba a transformar la vida de generaciones futuras.

Aquella noche, un adolescente salió a la calle para garabatear tres palabras sobre el pavimento. Luego lo volvió a hacer en una pared de la misma calle. Tomorrow night Stonewall («Mañana por la noche en Stonewall»).

Ese mensaje simple escrito por Mark era un intento de Marty Robinson de difundir su mensaje, de asegurarse de que un acto espontáneo de resistencia se iba a transformar en algo más grande.

Una hora antes, la policía había hecho una redada en ese bar del barrio neoyorquino de Greenwich Village, era la segunda vez aquella semana, pero ahora se trataba de un viernes por la noche a la 1am, cuando estaba lleno de gente.

Alrededor de 200 clientes -lesbianas, hombres gays, personas transgénero, adolescentes fugados y drag queens- fueron expulsados a la calle. Una multitud se volvió contra los agentes que se refugiaron dentro por seguridad. Los homosexuales estaban acostumbrados a huir de la policía, pero esta vez eran ellos los que estaban a la ofensiva y los policías de retirada.

El movimiento por los derechos de los homosexuales no comenzó aquella noche, pero se revitalizó con lo que sucedió en las horas y días después del lanzamiento de la primera moneda.

Una furia con años de gestación

En el momento de la sublevación, las relaciones sexuales consentidas entre hombres o entre mujeres eran ilegales en todos los estados de EE.UU., excepto Illinois.Las personas homosexuales no podían trabajar para el gobierno federal o el ejército, y si salían del armario les negaban la licencia para ejercer muchas profesiones, como el derecho o la medicina.

Las leyes en el estado de Nueva York fueron particularmente punitivas pese -o quizás, en parte, en respuesta a- a que un número creciente de hombres y mujeres homosexuales de todo el país se estaba mudando a la ciudad de Nueva York.Miles de personas eran arrestadas cada año en esa ciudad por «crímenes contra la naturaleza», prostitución o comportamiento lascivo.

Algunos acababan con sus nombres publicados en los periódicos, lo que les significaba perder el trabajo. Los jóvenes gays no querían escribir cartas a sus regidores para que promulgaran o firmaran peticiones, explica.

En vez de eso, siguieron el ejemplo del movimiento contra la guerra, del black power (poder negro) y de aquellos que luchaban por la liberación de las mujeres. Su estrategia era simple: «Ve a las calles y crea problemas. Ataca, ataca, ataca».

A inicios de los años 60 comenzó una represión en los bares gay de la ciudad. La mafia empezó a gestionar muchos de ellos, pero a pesar de esto, los clientes de Stonewall Inn lo consideraban un santuario, un lugar raro para expresarse y mostrarse afecto. Excepcionalmente, tenía una pista de baile.

A medida que las redadas se hicieron más frecuentes durante el verano de 1969, con una elección de alcalde próxima, el Stonewall Inn se convirtió en un objetivo obvio.

Alrededor de seis agentes, incluidos los que dirigían la división de moral pública de la policía de Nueva York, cruzaron Christopher Street y entraron en el bar, donde ya había colegas encubiertos.

Las luces se encendieron, la música se detuvo y la policía ordenó a las personas que mostraran sus documentos de identidad a medida que iban saliendo.

El ambiente cambió cuando una drag queen fue atacada por uno de los agentes después de que esta le pegara con el bolso. La gente le empezó a tirar monedas a la policía. La situación empeoró cuando una lesbiana salió del bar y forcejeó con los agentes, que intentaban meterla en un auto. Fue ahí cuando «los misiles» dejaron de ser céntimos y se convirtieron en piedras y botellas. Hubo disturbios. Esa batalla había terminado, pero algunos de los presentes sabían que nada volvería a ser lo mismo. La noche siguiente, la multitud fue más numerosa, tal vez en parte gracias a la tiza de Mark Robinson, pero también al reparto de folletos durante el día.

Primeros pasos hacia la libertad

A instancias de ella y después de un agitado discurso de Marty Robinson, todos habían marchado a Stonewall Inn, algunos con bandas de color lavanda, tomados de la mano y cantando «Gay Power!» («¡Poder Gay!»). Una vez allí, se le dijo a la multitud que se dispersara ya que temía que se diera más violencia.

Antes de Stonewall, los activistas querían encajar en la sociedad y no agitar el barco. Pero después del levantamiento, las peticiones educadas de cambio se convirtieron en exigencias indignadas.

Organizándose

Este nuevo estado de ánimo se plasmó mejor en lo que se convirtió en la fuerza motriz más importante que emergió de Stonewall: el Frente de Liberación Gay (GLF por sus siglas en inglés). Se formó en cuestión de semanas y fue tanto una alianza flexible de grupos como una sola entidad. El nombre era un guiño al Frente de Liberación Nacional que luchaba contra Estados Unidos en Vietnam.

El GLF hizo alianzas con algunos de los principales grupos insurgentes de la época, como los Black Panthers. Sus miembros organizaron la primera marcha del Orgullo Gay y crearon un periódico llamado Come Out!

El primer desfile del Orgullo Gay

Hoy en día, existen miles de eventos del Orgullo Gay en todo el mundo. Pero sus inicios fueron humildes: la idea de una marcha más radical para exigir derechos surgió durante una cena de tres amigos poco después de Stonewall, dice Ellen Broidy.

El Día de la Liberación en Christopher Street, exactamente un año después de Stonewall, comenzó en Greenwich Village y recorrió 51 cuadras por la Sexta Avenida hasta Central Park. Según se reportó entonces, participaron entre 3.000 y 15.000 personas.

Lo más emocionante fue la cantidad de gente que se unió a lo largo de la ruta, asegura Broidy. «El mensaje central fue ‘Estamos aquí. Somos raros, acostúmbrense’. Pero sentí que era más que eso, se trataba de llegar y desempeñar nuestro papel en la revolución».

«Era natural y necesario», dice Broidy. «Si no hubiera sucedido primero en Nueva York en 1970, habría ocurrido en Londres o en Madrid o en la Ciudad de México». Hoy, el mensaje político todavía está ahí pero el Orgullo Gay se trata más de una celebración de la cultura gay con música y patrocinadores empresariales.

Pero, a diferencia de las otras historias famosas, la de Stonewall no se enseña en muchos colegios. Sin embargo, se la recuerda de otras maneras: en películas, libros e incluso en el patrimonio. En 2016, el área alrededor de Stonewall fue designada monumento nacional y a primeros de junio, el Departamento de Policía de Nueva York se disculpó por la redada.

Cortesía: BBC Mundo