miércoles 16 de junio de 2021

Rumbo a los 40 años de Malvinas: El combate de Top Malo House

El 31 de mayo de 1982, se produjo un enfrentamiento en la zona de Top Malo, entre fracciones de la Compañía de Comandos 602 y de la Mountain and Arctic Warfare Cadre.

Un grupo de efectivos de la Compañía de Comandos 602 descendió de un helicóptero del Ejército Argentino en las cercanías del monte Simón. Tenían la misión de instalar un puesto de observación y así dar cuenta de los movimientos de las tropas inglesas que ya habían desembarcado en San Carlos.

Alcanzaron la cresta del monte y desde allí, divisaron un corredor de helicópteros CH-47 Chinook de las fuerzas británicas que transportaban artillería y suministros; estos aprovisionaban a la vanguardia que avanzaba hacia Puerto Argentino. Las fuerzas argentinas intentaron comunicarse por radio e informar estos movimientos, pero las interferencias lo impidieron. Peor aún, los detectores electrónicos británicos los descubrieron y se prepararon para atacarlos.

La Casa del Alto
Esa noche nevó fuertemente. Los argentinos no sabían que a 15 km de allí estaba el puesto de comando del general de brigada inglés Julian Thompson. Al amanecer, iniciaron el repliegue hacia la zona de Fitz Roy (unos 20 km) en donde estaban los elementos del Arma de Ingenieros. El 30 de mayo, después de seis horas de marcha, la fracción decidió buscar refugio y eligieron un sitio al otro lado del arroyo Malo, llamado Top Malo House (La Casa del Alto) un puesto ovejero situado en la Isla Soledad. Allí había una granja abandonada. Mientras oscurecía, cruzaron el arroyo y se instalaron en la cabaña. Ignoraban que llegaba a la zona un helicóptero inglés, del que desembarcaron 35 comandos del Mountain and Arctic Warfare Cadre, al mando del capitán Rod Boswell.

El combate
Desde una de las ventanas del primer piso, el teniente Ernesto Emilio Espinosa, que daba seguridad con su fusil de tirador especial, descubrió el avance y dio la alerta gritando: «¡Son ingleses, ahí vienen!”. Al mismo tiempo, abrió fuego sobre el enemigo. Por su parte, Boswell dio señal de ataque mediante una bengala y, segundos más tarde, un poder de fuego devastador convergía sobre las frágiles paredes del edificio. Cuatro cohetes de 66 mm impactaron simultáneamente en la vivienda. A ellos, le siguió un nutrido fuego de armas automáticas que atravesaban la casa de lado a lado. La casa también recibió el impacto de 4 cohetes antitanques Carl Gustav de 84 mm.

El puesto ovejero comenzó a incendiarse, el techo se quemó en su totalidad. Adentro todo era humo, fuego, explosiones y gritos. El teniente Espinosa atraía el fuego británico hacia su persona y respondía al ataque. «¡Salgan ustedes que yo los cubro!», fueron sus últimas palabras antes de que una granada que ingresa por la ventana acabara con su vida. Fueron minutos vitales que le permitió a sus camaradas salir de la casa.

Durante el combate, también cayó el sargento Mateo Antonio Sbert, comando del Arma de Ingenieros, mientras cubría la retirada de sus camaradas. Ubicados en una posición desventajosa, y superados en número y en medios, nuestros comandos supieron luchar con valor hasta el final.

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