viernes 5 de marzo de 2021

208 años del Combate de San Lorenzo

El Regimiento de Granaderos a Caballo había sido instruido por el propio San Martín desde marzo del año anterior, poco después de su llegada a Buenos Aires. El teniente coronel disponía aquella jornada de 120 efectivos, que se distribuirían en dos escuadrones de 60 granaderos cada uno: él mismo comandaría el primero, y el capitán Bermúdez estaría al frente del segundo.
El convento se ubicaba a unos 300 metros del río y la costa formaba un barranco. El plan consistía en aprovechar el terreno llano, ideal para las acciones de caballería. Las tropas realizarían una maniobra de flanco o ataque envolvente, táctica utilizada con frecuencia por los batallones napoleónicos, que consistía en rodear al enemigo de frente y a los costados aprovechando el factor sorpresa y dificultando la retirada.
Los soldados realistas duplicaban en número a los patriotas, pero no esperaban el ataque. La iniciativa estaba en manos de San Martín: los granaderos permanecían ocultos dentro del convento, y les estaba prohibido encender fuego o hablar en voz alta.

El enemigo avanzó desde el río en dos columnas paralelas, con la bandera desplegada y dos piezas de artillería al frente. Como proclama la inconfundible canción patria, el clarín de guerra de los Granaderos a Caballo quebró la tranquilidad de la mañana en el pequeño caserío de San Lorenzo.

El combate

San Martín lideró la carga izquierda y avanzó hacia el enemigo. Los granaderos a caballo se encontraron cara a cara contra 250 realistas, que sorprendidos, se replegaron, realizaron una formación de martillo y abrieron fuego contra los patriotas.

Una descarga de fusil hirió al caballo bayo de cola cortada que montaba San Martín, que al caer aprisionó a su jinete. Un choque de armas blancas, pertenecientes a ambos bandos, ocultó el cielo de San Lorenzo: San Martín recibió una herida en el rostro, y hubiera sido ultimado por una bayoneta sin la heroica intervención del puntano Baigorria, que atravesó al atacante con una lanza. Otro granadero, el correntino Juan Bautista Cabral, desembarazó al teniente coronel del peso de su caballo, acción que horas después le costaría la vida, pero que dejaría marcado su nombre para siempre en las páginas de la Historia.
En total, el combate duró quince minutos. Los realistas lucharon con tenacidad; los sables y las lanzas se confundieron con los jinetes y el polvo. El capitán Bermúdez avanzó con su columna desde la derecha, confundiendo aún más al adversario, y el alférez Hipólito Bouchard se hizo con la bandera realista.

Los invasores se retiraron hacia la barranca, apoyados por el fuego de artillería de sus barcos anclados en el río. La victoria era de los patriotas. En la huida dejaron 40 muertos, 14 heridos y algunos prisioneros, además de armas y los dos cañones.

En las filas patriotas se contabilizaron 16 muertos y 22 heridos. Los granaderos que perecieron en el combate recibieron santa sepultura en cercanías del convento.

Fuente: La Voz

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