lunes 27 de enero de 2020

Disco destacado: Tranquility Base Hotel & Casino

Es el sexto álbum de estudio de la banda británica, a 5 años de su exitoso trabajo titulado AM.

Tranquility Base Hotel & Casino cuenta con 11 canciones y, en un comienzo, se pensó como un trabajo en solitario de Alex Turner por las letras de los temas.

El disco cuenta con las colaboraciones de miembros de bandas como Tame Impala, Mini Mansions y Klaxons. Fue producido por James Ford y Alex Turner entre las ciudades de Los Ángeles, Paris y Londres.

Al compararlo con AM la perspectiva cambia, ya que el cantante afirmó que “no le quedó más alternativa” que escribir Tranquility Base Hotel & Casino como una “evolución distante” de su éxito anterior.

Tanto las críticas positivas como negativas por parte de los fans coinciden en la tremenda evolución que ha experimentado Arctic Monkeys. Lejos de la vena rockera que caracterizaba a los últimos discos de la banda, las nuevas canciones tienen un sonido más relajado y cuidado en el que incluso, sustituyen la guitarra por el piano en muchos casos.

Todo apunta a que Alex Turner, la voz y el compositor principal, ha llevado las riendas de este último álbum encauzándolo a un estilo más propio del artista en solitario que del grupo.

La revista musical británica NME habló del momento Pet Sounds de Arctic Monkeys, comparándolo al disco de 1966 de Beach Boys que marcó el cambio de estilo de la legendaria banda californiana.

Junto con el lanzamiento de Tranquility Base Hotel & Casino, Arctic Monkeys se embarcarán el 22 de mayo en Hollywood (EE.UU.) en una gran gira internacional que recorrerá los principales recintos y festivales, como el Primavera Sound de Barcelona el 2 de junio y el Mad Cool Festival de Madrid el 13 de julio.

El título del álbum hace referencia al nombre con el que Neil Armstrong y Buzz Aldrin bautizaron a la zona de aterrizaje de la misión del Apolo 11, en 1969. Dicho lugar fue llamado Tranquility Base, en referencia a que realizaron el alunizaje en el Mar de la Tranquilidad.

El diseño de la portada fue diseñado por Alex Turner utilizando cartón pluma y una máquina de cinta Revox A77. Turner afirmó que la mayoría de las portadas de los discos no representan lo que realmente significan las canciones, y para ello desarrolló un diseño acorde a los sentimientos que contiene el album en sí. Comenzó dibujando un hexágono, para reflejar el sexto álbum de estudio de la banda, finalmente obteniendo influencia de los arquitectos Eero Saarinen y John Lautner, llegando a ser bastante consumido por el proceso.