lunes 9 de diciembre de 2019

Un guerrero del ascenso

La Copa Argentina entregó una historia emotiva esta semana. Hablamos con Wilson Severino, ex jugador de Atlas y protagonista de la misma.

El delantero, uno de los máximos ídolos de Atlas, volvió del retiro para cumplir su sueño y retirarse ante River. El cordobés emocionó a todos con sus lágrimas.

Para todo el mundo Wilson es Severino, el goleador histórico de Atlas, el ‘9’ de origen humilde que ayer decidió descolgar los botines para enfrentar a River (club del cual es hincha pese a tener de ídolo a Juan Román Riquelme) por los 32avos de final de la Copa Argentina y conmover a todos con sus lágrimas y el abrazo que se dio con Leonardo Ponzio en la mitad de la cancha del Padre Martearena de Salta.

La situación económica que vivía su familia era complicada y, prácticamente sin nada, decidió marcharse rumbo a Buenos Aires para cuidar a un tío y, con la ayuda de un primo, que era encargado del ferrocarril, tener un trabajo.

Severino volvió a sentir el bichito del fútbol y no dudó en llamar a Maxi Ambrosio, el presidente de Atlas, y a César Rodríguez, su entrenador y ex compañero de equipo, para poder estar unos minutos ante el Millonario.

Aunque su equipo quedó eliminado (cayó por 3 a 0, debido a los dos goles de Pity Martínez y a uno de Nacho Fernández), la noche fue mágica y soñada para él. Ingresó cuando faltaban cinco minutos y no pudo contener la emoción. Entre lágrimas, tras un afectuoso saludo con su entrenador, abrazó a Leonardo Ponzio en el medio del campo: «Mucho tiempo fui referente de mi equipo, y por eso entiendo a los que cumplen esa función en otros equipos. Por eso fui a abrazarlo», esbozó el cordobés.

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