sábado 22 de septiembre de 2018

La pelota no tiene género

Candelaria Cabrera juega en el club Huracán de Chabás. Pero por una normativa regional podrían prohibirle estar en el equipo por ser mujer.

Tiene siete años y quiere jugar al fútbol. Su deseo, así de simple y concreto, ahora corre riesgo por una normativa regional que podría sacarla de la cancha por no tener en cuenta a las mujeres en el deporte. Su caso, que al principio pareció asilado, demostró que no estaba sola y que muchas otras chicas están en su misma situación: no encuentran equipos femeninos para practicar el deporte y quedan a la deriva de los prejuicios institucionales.

La protagonista de esta historia no tiene miedo a lastimarse ni a compartir la pelota con varones. A 370 kilómetros de Buenos Aires, juega en el club Huracán de Chabás, su pueblo natal ubicado en Santa Fe. Su camiseta blanca lleva el número cuatro y los combina con sus pantalones rojos. Con el pelo recogido para no perder de vista a sus rivales, ocupa el lateral por la izquierda. Aunque ella preferiría hacerlo en el ataque.

Candelaria es la única nena que juega en la liga infantil Casildense, en donde compiten los equipos del sur de la provincia santafesina. Pero una normativa regional, que prohíbe formaciones mixtas en las categorías infantiles, podría dejarla afuera.

Hace dos meses, las autoridades le notificaron a Huracán que ya no la pueden alistar en sus formaciones. Si ella quiere seguir jugando, tiene que anotarse en un equipo de mujeres. Pero no hay ninguno en donde ella vive.

“Me tuve que sentar con ella y decirle que hay unas personas que tienen que hacer las leyes dentro del fútbol y que había leyes que no estaban de acuerdo con lo que uno quiere”, explicó su mamá, Rosana Noriega. Después de contarle la noticia, lloraron juntas. Candelaria, de pocas palabras, solo atinó a responderle: “La gente que hace las leyes es mala”.

Hablamos con Rosana Noriega, madre de Candelaria.

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